La apertura
Desde el mismo inicio del juego, en las 10 ó 12 jugadas iniciales que constituyen lo que se denomina apertura, es fundamental para conseguir buenas posiciones procurar seguir ciertas reglas: por ejemplo, lograr el control de ciertas partes del tablero (porque no se debe pensar que las 64 casillas tienen la misma importancia), o luchar por conceptos que se definen con palabras tales como desarrollo, espacio, tiempo, iniciativa, seguridad. Para empezar, existen dos principios básicos que marcan la lucha en la apertura:a) Hay que movilizar rápidamente las piezas
b) Hay que procurar dominar el centro del tablero
Principios básicos
He aquí unas regalas básicas para iniciar el juego correctamente:
- Es preferible iniciar la partida con los peones centrales. El peón "e" y el "d" son los más adecuados. Posteriormente conviene desarrollar las piezas ligeras, es decir los caballos y alfiles.
- En la apertura resulta fundamental no mover varias veces la misma pieza, sino desarrollar una figura distinta en cada movimiento, a fin de completar el desarrollo con la mayor rapidez posible.
- Antes que los alfiles conviene desarrollar los caballos. Éstos son inoperantes desde su casilla de origen, mientras que los alfiles pueden controlar casillas "a distancia" desde su posición inicial.
- Las piezas están mejor situadas, son más activas, cuando presionan o dominan el centro del tablero. Todas las figuras de ajedrez, incluidos los peones, deben apuntar hacia los cuadros centrales.
- Conviene ocupar el centro con peones, ya que, dado su "inferior valor", pueden desalojar a las otras figuras con el simple ataque sobre ellas.
- El enroque se considera una buena jugada de desarrollo, puesto que permite la comunicación de las torres y su incorporación al juego y además ofrece un refugio seguro al rey.
- Las piezas, en especial los caballos, no deben situarse en las bandas o lugares con poca movilidad. Deben buscarse siempre para su ubicación las casillas donde desarrollen al máximo su fuerza.
- Las piezas deben controlar el mayor número posible de cuadros centrales. Desde esos emplazamientos su actividad será también mayor.
- Es aconsejable desarrollar los caballos, por "f3" y "c3", antes que los alfiles, cuya colocación idónea puede decidirse más tarde.
- Las jugadas que no incorporan al juego alguno de los efectivos o facilitan el desarrollo son jugadas sin objeto, y deben considerarse pérdidas de tiempo.
- Cambiar una pieza que se ha movido varias veces por otra que ha jugado una única vez supone "perder tiempos" de desarrollo, por lo que debe evitarse en la medida de lo posible.
- La salida prematura de la dama favorece el desarrollo de las piezas contrarias, que pueden ganar importantes tiempos para su movilización con el simple ataque sobre ésta.
- El avance de los peones centrales debe realizarse bajo ciertas condiciones: posesión de la iniciativa y posibilidad de dar soporte adecuado a los mismos con el resto de piezas y peones. De lo contrario es una pérdida de tiempo que sólo conduce a la debilitación de la estructura central.
Para completar el desarrollo debe asegurarse la posición del rey y poner las torres en juego, ocupando las columnas centrales. Ello se consigue mediante el enroque. El rey desenrocado no sólo corre graves peligros sino que además impide el juego de las torres,
al estorbarles el acceso a las columnas centrales.
Algunas de las mas conocidas son:
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